La Noche de los Difuntos

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Me sentí en la cama terriblemente asustado, y peor aún, jodidamente vacío y triste como no me había sentido en meses, años quizá. Y no tenía ni idea de cual era el motivo.

Llegué a estar tan asustado que a pesar del cansancio acumulado tras estar enfermo y las pocas horas de sueño de los últimos dias (no sin motivo: al dia siguiente comprobaría que habia dormido casi 14 horas, prácticamente el triple de lo que duermo a diario), sopesé seriamente la posibilidad de levantarme de la cama huyendo de mi miedo; pasar la noche jugando aburrido a la Play, o viendo los primeros capítulos de la última obra de David Simon, lo que fuera con tal de salir de esa cama que era como una mortaja. Pero estaba cansado de verdad, y mientras pensaba en dicha posibilidad me quedé dormido sin siquiera verlo venir.

He aqui lo que soñé:

Estaba en casa, y era de dia. Pero por la escasa luz que entraba por las ventanas con sus persianas a medio abrir, tenian que ser las últimas horas de la tarde. El pasillo apenas estaba en penumbra, mientras caminaba despacio por él, con el cuidado con el que ando cuando hay poca luz, para no pisar a mis dos gatillos negros, que siempre andan enredandose entre mis tobillos.

Yo estaba descalzo, eso lo recuerdo, e iba mirandome los pies al caminar. El parqué estaba bastante cálido, lo notaba en las plantas de los pies, y todo apuntaba a un dia de finales de primavera, o en los albores del verano.

Asomé un segundo la cabeza por el hueco de la puerta del comedor, y vi a mi abuelo sentado en el sillón, sólo, tranquilo, concentrado en la tele. No pareció percatarse de mi presencia, y yo no quise molestarle, asi que no entré.

Volviendo hacia mi habitación se cruzaron conmigo Bicho y Niña persiguiendose jugando, con la fuerza y velocidad de la primera juventud, casi me arrollan, sin disminuir un apice su velocidad al pasar entrechocando con mis piernas. Se alejaron a mi espalda con el ruido atronador de los caballos del Séptimo de Caballeria en las peliculas que veia de crio, doblando hacia el comedor tras derrapar y chocar (BUM! BUM!) ambos con la puerta de madera. Me pregunté si mi abuelo siquiera habría desviado la mirada de la tele.

Llegué al final del pasillo, pero antes de doblar a mi izquierda para entrar en mi habitación, eché un vistazo a la derecha, a la habitación de mi madre, y ahi estaba Yulita.

Vieja, hermosa, tranquila, en gran contraste con la energía inagotable de Bicho y Niña. Parecía triste. Triste no, melancólica, quizá, acomodada calentita entre las sabanas de la cama deshecha. Me acerqué con alegría, lentamente, como si temiera que fuese a huir de mi, y me senté a su lado. Note la alegria de verme en ella, mirandome con sus enormes ojos verdes, aceptando mis caricias. Realmente podria haberme tirado horas asi.

Pero de repente supe que también estaba Rayas en la casa. No se si escuché sus pequeñas patitas corretear nerviosas por la casa, o fue que algo vi por el rabillo del ojo. O simplemente lo supe. Yuli también pareció notarlo, porque se incorporó inquieta, y bajó de la cama, caminando hacia la puerta. Quise adelantarme, cerrar antes de que se fuera la gata, pero sobre todo antes de que entrara la ardilla loca que queria castigarla, pero no fui lo suficientemente rapido. La ardilla entró, y empezó a atacar con furia a mi vieja amiga, que solo pudo intentar huir caminando rápido, con el pequeño demonio detrás atosigándola.

Volví al pasillo de nuevo, que notaba como el epicentro, el origen, el foco de todo lo que yo subconscientemente sabia que era simplemente un sueño. No vi a Yuli, ni a la ardilla. No escuché las galopadas de los gatos negros por la casa, ni el sonido de realitys en la tele. Supe que estaba sólo.

Fui al comedor de nuevo. Como supe antes de entrar, mi abuelo no estaba ya. Y ni siquiera habia cruzado unas palabras con él. Podía haberle preguntado si se sentía solo, donde sea que esté.

De repente escuché voces y risas en algún lugar de la casa y me di cuenta alarmado de que aunque era mi casa, ya no era mi casa… que yo estaba ahi pero no debía estar. Que estaba allanando una morada ilegalmente, que si me descubrían algo malo pasaría, que tenía que salir de ahi como fuese, y sin pensarlo me escondí en la terraza, rezando por que fuera quienes fueran los que habitaban la casa, no se percataran de que la puerta de la terraza estaba ahora entreabierta cuando momentos antes habia estado totalmente cerrada.

Estaba sopesando si podría descolgarme de algún modo terraza abajo, aunque fuera un tercero, cuando escuché una de las voces mas cerca. Ya había averiguado que debían ser dos personas, dos chicas, en realidad, compartiendo piso. Hablaban entre risas, felices. Y ahora una de ellas, cuya voz me resultaba familiar, se acercaba, asi que no pude evitarlo y me asomé al cristal de la puerta de la terraza, arriesgandome a ser visto. Pero tenía una inquieta curiosidad que no podía reprimir. Asi que espié.

Y por la puerta del comedor la vi pasar. Aeliniel pasó de largo un par de veces, gritandole algo a su compañera, divertida. Se la veia feliz y radiante, sin un apice de rencor ni amargura. Me recordó a la Aeliniel de los primeros tiempos, a la Aeliniel de Londres. En una de las ocasiones entró en el comedor, por lo que me eché un poco más atrás en mi escondite, asustado por la posibilidad de que me descubriera. Pero ella solo cogió algo, una prenda, o quizá una bolsa, y volvió a salir. Asi que dedicí que era en ese momento o nunca, y dado el peligro de descolgarme desde la terraza, decidí jugarmela saliendo a hurtadillas de ella, atravesar el comedor, el pasillo, el recibidor, y abriendo la puerta de la casa con mucho cuidado para que las guirnaldas del techo no sonaran, correr hacia la libertad.

Puse en marcha mi sencillo plan, entrando de puntillas al comedor. Pero según llevaba medio camino atravesado escuché como Ella se acercaba de nuevo, y, sin tiempo de correr a la terraza, simplemente me tiré al sillón lateral, pegado a la puerta, esperando que pasara solo un momento a coger otra cosa y saliera rápido sin reparar en mi presencia.

Escuché como entraba hablando, y cuando terminó la frase no escuché nada más. Su amiga, fuera quien fuera, en el otro extremo de la casa, también dejó de hablar. No se escuchaba ningun ruido, ni siquiera escuchaba mi respiración, solo escuchaba los latidos de mi corazón, lentos lentos, mientras aguantaba inmovil, como si mi vida dependiera de ello. El silencio era absoluto, y llegué a estar seguro de que ella ya no estaba, que la casa estaba vacía, y que ya podia levantarme. Pero, aún asi, me mantuve inmovil.

Y ella me tocó el hombro.

Me di la vuelta , despacio, sin querer que llegara el momento de estar frente a frente con ella. No queria ver su cara, no queria ver su expresión, no se si de odio, de decepción, de incredulidad, o de indiferencia. Pero ya no podia huir, tenia que enfrentarme a mis demonios. Me di completamente la vuelta y abrí los ojos, y ahi estaba, sentada en el sofá, a unos centimetros de mi (que seguía tumbado, pero ahora bocarriba), mirandome, pero sin ninguna de esas expresiones que tanto conocía. Me miraba sin sorpresa, me miraba como.. comprensiva, con curiosidad. Me dijo algo, no he conseguido recordar que fue, pero fue algo que me reconfortó, de alguna manera. Y luego se acercó a mi despacio, sonriendo, y me dió un lento y calido, sin nada de amor, pero con todo el cariño posible, beso en la mejilla, que me pareció que duró una vida entera, mientras cerraba los ojos para sentirlo mejor.

Y luego sonriendo, echando una última mirada atrás, pero sin decir nada para despedirse (no hacia falta decir nada), se fue para siempre. Pero en esta onírica ocasión yo me quedé atrás con absoluta tranquilidad; creo que incluso sonreia. O quizá no.

Fue entonces cuando desperté, 14 horas después de quedarme dormido. Ya no me sentía vacio ni triste, solo descolocado… como cuando te despiertas de una siesta demasiado larga.

No se si el sueño tiene algún significado, pero si es asi, como cualquier peli de Lynch, no creo que nunca llegue yo a entenderlo.

~ por almarrota en 17 Agosto, 2009.

2 comentarios to “La Noche de los Difuntos”

  1. Desde luego es evidente que tú se lo as encontrado, porque tal y como lo cuentas, como titulas el post y como ilustra la foto, no hay que ser un lumbreras para verlo xDDD

    En fins, que no deberías citar nombres propios (nicks o no) si no quieres invitar al señor Google a la puerta de tu web… O tal vez eso fuera lo que querías… =P

    Un abrazote, tronco, me gusta poder postear comentarios en las cosas que cuelgas. Puto fotolog… V_V

  2. A veces con curiosos los sueños, verdad? tan reales que incluso despiertan sentimientos cuando recobramos la consciencia.

    Un beso

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