Las Sobras

•12 marzo, 2018 • Dejar un comentario

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Voy a comenzar proclamando algo definitivo y definitorio, pero no por ello mentira.
“The Leftovers” es una obra maestra. Una de las mejores series de la historia de la televisión. Y reto a que alguien que la haya visto entera, lo niegue. No creo que esa persona exista. Si alguien ha visto solo parte de ella, y piensa así, estoy seguro que no la ha visto entera, la ha dejado a medias, precisamente porque “The Leftovers” es una serie Darwiniana que destroza y tira a la cuneta a la gente que no está preparada para masticar semejante disparo al hipotálamo. Por vaguería, por pereza, por incomprensión, o por no estar a la altura. Pero todo el que la haya visto entera, sus escasas 3 temporadas, aunque le haya costado sobre todo al principio… Pero se ha obligado a terminarla, sabe que ha visto algo especial, algo que supera a esas series que todo el mundo quiere vender como mejores de la historia (Juego de Tronos, te estoy mirando).

Hay series muy buenas, series enormes, y luego hay un puñado, unas pocas, que dan un paso más allá. Y, no es casualidad, no suelen ser las más vistas, las que más audiencia tuvieron en su día. Normalmente pasan casi desapercibidas y solo tras pasar de largo la gente se da cuenta de su posición en el Olimpo televisivo, se convierten en series de culto. Pasó con “6 feet under”, en menor medida con “The Sopranos”, pasó con la, para mi, mejor serie de todos los tiempos como es “The Wire”, y ha pasado con The Leftovers”, con una audiencia media en USA de unos escasos 2 millones de espectadores por episodio.

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No voy a hablar de la trama, que más allá del extravagante punto de partida, realmente es difícil explicar, incluso saber si te paras a pensarlo, de qué va Leftovers, más allá de decir que trata de personas rotas por dentro, estremecedoramente destrozadas, muertas en vida, que creen que siguen respirando, en un mundo que ya no es el suyo y nunca volverá a serlo. No voy a hablar de las increíbles interpretaciones (Lo de Carrie Coon es uno de los mayores y mejores descubrimientos televisivos en décadas), no voy a hablar de su emocional, infinitamente bella y triste banda sonora cortesía de Max Ritcher, y, en definitiva, como esto no es una crítica, sino simplemente un puto grito al cielo de asombro, felicidad y adrenalina soltada, una ovación muda y merecida, una recomendación que se que pocos o nadie seguirán, no voy a contar nada de la serie, ni hacer una critica al uso. Solo os diré que si tenéis paciencia, estomago y ganas, si sois de los que buscáis series que de verdad os toquen, y no meros espectáculos comerciales..si necesitáis llorar, sufrir, reír, aliviaros, preocuparos, pensar,pensar,pensar, sentir… Si queréis algo más que simple entretenimiento..si necesitáis productos que de verdad os hagan ser personas diferentes al acabar de verlos que al comenzar… Por favor, hacedme caso, aguantad la irregular primera temporada, disfrutar la insuperable y sorprendente segunda temporada, y simplemente callaos y quitaos el sombrero con esa tercera espectacular temporada que desde el primer segundo al último se convierte por derecho propio en una de las mejores, si no la mejor, temporadas de una serie de todos los tiempos.

Y eso, al lado de compañeros de podio como “The Wire”, “Sopranos” o “Breaking Bad” entre unos pocos más, es decir mucho. Pero es que es así.

Dejad que “Leftovers” os parta el alma y el corazón.

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Spun

•9 marzo, 2018 • Dejar un comentario

 

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Spun…Spun es el nombre de una película de esas que se pudren en el cajón del olvido. Una regulera película, que se queda a medias de muchas cosas,y no ofrece nada genial a casi nadie de los que se lanzan a su visionado.

Es una película rara, sucia, cutre, que no cuenta nada, solo la triste y patética vida de unos cuantos tristes y patéticos yonkis de la america más profunda y paleta.

Y aún asi…

Los que me conoceis sabeis que soy bastante cinéfilo. No en plan gafapasta sabiondo y repelente que te habla del cine underground kosovar, elitista y snob. Pero si, me encanta el cine, veo y he visto mucho cine, y soy de esas pocas personas que en la adolescencia si iba al cine con su chica se cabreaba si esta intentaba besarle. No he venido a enrollarme en la oscuridad, he venido a ver la película. Mira hacia adelante,nena,calla, y disfruta.

Spun… una peli que descubrí en los últimos estertores del vhs, del videoclub de barrio, del boca a boca, del elegir cuidadosamente en qué te ibas a gastar las 300 pesetas del alquiler, antes de que llegase la revolución de internet, con su ilimitada oferta de cine gratis, izad la bandera de la calavera, y naveguemos juntos, corsario!

Y es una pelicula totalmente distinta de lo que me esperaba. Sabía que iba de jovenes y drogas… Un tipo de cine que en los primeros 20, con ese afan de comerte el mundo, atrae muchisimo, y más tras haber disfrutado como un enano con Trainspotting.

Pero Spun no es Trainspotting, ni de lejos. Si acaso, es la prima segunda lejana, paleta y patética de aquél. En Trainspotting los geniales personajes de Irvine Welsh tienen pese a su patetica vida de heroinómanos, un aura de grandeza, algo que te atrae de ellos, que incluso (quizá salvando el caso de Spud) te hace decir “joder, pues no pinta tan mal ser un puto heroinómano!”. Bueno, quizá si no creciste en el Madrid de los 80, claro.

No..los personajes de Spun…todos y cada uno de ellos, salvando si acaso al Cocinero (genial personaje de un genial Mickey Rourke), son totalmente patéticos, perdedores penosos y adictos, con las vidas totalmente perdidas. Y aun asi…

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Aún asi, rascando en este simplón producto olvidado y olvidable, en esos personajes desgraciados, sucios, adictos e hipócritas, en esa historia que no cuenta nada, en esa comedia sobre el patetismo de los jovenes tirados de la america desértica (Arizona? Texas? Nuevo Mexico? Arkansas?), en este subproducto casi de serie b, con sexo, desnudos y drogas gratuitos, tan alejado de obras maestras como Requiem por un Sueño, Miedo y Asco en Las Vegas, o la mencionada Trainspotting, por nombrar algunas otras películas sobre el efecto de las drogas en las vidas de los personajes… Aún asi, rascando la roña y el polvo, esperando nada y menos de su visionado, hay algo…algo que brilla, aunque sea un brillo opaco. Algo que molesta, que pincha, que incomoda, pero que te hace al menos sentir algo. Hay un tipo de melancolía, de aceptada tristeza, de profundidad en la aceptación de ser un despojo… hay ciertas miradas, ciertas sonrisas tristes, que sacan a relucir una sensación que, buscada a drede o no, te impacta, y te llena de melancolía. Que te hace acabar el visionado con la misma sonrisa triste de los personajes principales en la parada del bus.

Quizá para sentirlo, para disfrutar de esta película, hace falta haber sentido muchas veces esa misma melancolía, haberse sentido perdedor, y haberlo aceptado sonriendo. Quizá la mayoría de la gente vea esta película y solo vea sexo,drogas y rock n roll ligero (banda sonora cortesía del ex Smashing Pumpkin Billy Corgan), y solo se aburra, sin sentir nada. Pero a mi me tocó hace casi 20 años, y ha vuelto a hacerlo ahora, en un perezoso revisionado por casualidad.

Spun…

Es una película rara, sucia, cutre, que no cuenta nada, solo la triste y patética vida de unos cuantos tristes y patéticos yonkis de la america más profunda y paleta. Y aún asi… que gran película, aunque sea solo para una pequeña minoría de melancólicos perdedores ,como yo.

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Telón

•28 septiembre, 2017 • Dejar un comentario

“Pido perdón, pude hacerlo mejor” Dijo Bufón.

Y con un “¡ale-hop!”, cabriola y gesto de adiós:

“Pido perdón por ser como soy, y ahora abro el telón. ¡Que comience la función!”

Se va a un oscuro rincón, entre perezosos aplausos, y más de un espectador se estremece, sin saber muy bien por qué. Y con el sonido de una antigua caja de música desafinada, pasamos al siguiente acto de tú decadente historia.

Así que corre, date prisa, ponte el gorro, mueve los cascabeles, abróchate los leotardos y, sobre todo, ríe..ríe mucho, ríe alto, ríe ,ríe, ríe, cabrón!

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Naturaleza Muerta

•28 septiembre, 2017 • Dejar un comentario

Insomnia… como la musa de la perdición.. miedo a volar en sueños no elegidos, siempre conocidos, nunca realizados..

Dinero quemado alumbra la colina de sal…sal, sal de la cueva y corre desbocado entre la blanca arena. Buscando el humo que indica el tesoro, aunque sean cenizas para tu cara marcada. Marcado un rostro desconocido que elegiste para la mascarada. Y cierra la celda, cierra y apaga, y sueña conmigo.

Me pierdo entre musas en coma , expectantes, soñando mi vida, soñando este instante. Y nos vemos ya muertos en trincheras sin fin, caminos marcados recorren esta guerra en que no nos jugamos nada. Pues morimos hace tiempo, y se acerca ya el alba.

Despierta.

Los Muertos Vivientes (Analisis del comic en general, y del tomo 20 en particular)

•27 junio, 2014 • Dejar un comentario

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Hoy he pensado que es muy raro que en un blog tan heterogéneo como éste, en el que he hablado de sentimientos, he contado historias, he escrito poemas, he hablado de mi y de mi vida, de política, de videojuegos, de música o cine, de amor, e incluso de odio, en resumen de cualquiera de las cosas que llenan mi vida, que nunca (o no lo recuerdo si ha sido así) haya escrito sobre ningún cómic, una de mis más grandes pasiones. Así que he decidido que hoy voy a cambiar eso.

Y voy a empezar por “Los Muertos Vivientes”. Y no porque vea la serie de televisión, que no lo hago (si, ya se que está muy de moda, pero no soy precisamente el típico hipster o el típico siguemodas), o porque sea uno de mis cómics preferidos, que lo es, ya que está claro que es un gran cómic, oscilando entre el notable y el sobresaliente siempre, con clímax puntuales de matrícula, pero también altibajos en varios periodos. Pero aunque es uno de mis cómics favoritos, sobre todo de los últimos años, tengo muchos cómics de “culto” que tengo por encima de ésta obra de Robert Kirkman, como casi cualquier cosa del Señor (por favor quítense los sombreros) Alan Moore, tipo “Watchmen”, “V de Vendetta”, “From Hell”, “La Liga de los Caballeros Extraordinarios”, “Top Ten”, etc, como muchos otros cómics aun mejores que “Los Muertos Vivientes”, desde “Predicador” de Ennis hasta “Sandman” de Neil Gaiman, pasando por muchos arcos argumentales brillantes de cómics de superhéroes como pueden ser las etapas de Frank Miller en “Daredevil Born Again”, o en “Batman Año Uno”, o “Batman El Regreso del Caballero Oscuro”, o todo lo que hizo Warren Ellis con “StormWatch” y su genial continuación en “Authority” comenzando, creo yo, con esa perspectiva actual y más realista del mundo del superhéroe que tanto han explotado posteriormente grandes guionistas como Mark Millar, Grant Morrison o Matt Fraction.

Pero, retornando a la serie que nos ocupa hoy (ah, mi superpoder increíble de enrollarme saltando de rama en rama) , “Los Muertos Vivientes” es una serie buena. No solo buena, si no muy buena. Porque no es una serie sobre zombies. Si fuera una serie sobre zombies no habría enganchado desde el principio a un tipo como yo, que siempre huyó como de la peste de cualquier subproducto que tuviera que ver con ese terror barato de “serie b”. Nunca me han gustado los zombies. Rectifico. ODIO el cine, la literatura, los cómics, lo que sea de zombies. Con muy pocas excepciones, como “Shawn of the Dead”, esa deliciosa (no)comedia y (no)parodia de pelis de zombies cuyo titulo en español me niego a escribir, como “Zombie” la segunda peli de Romero (el cabrón que comenzó todo esta odiosa subcultura popular) por autoparódica y a la vez critica social, o como “28 días después”, o como “BrainDead”. Y no, de ésta no tengo explicación de por qué me gusta. Simplemente me descojono siempre que la veo. Y, por supuesto, el survival horror videogame de la primera Playstation que tantas y tantas horas de felicidad y sustos me dio como es “Resident Evil 2”, uno de los juegos a los que más cariño tengo. Pero como digo, quitando estas honrosas y escasas excepciones, no soporto nada que tenga que ver con los zombies, por norma general, y por eso me sorprendió tanto que me enganchara al principio “Los Muertos Vivientes”, tenía clarísimo que no me iba a gustar, cuando me lo dejo un ex-compañero de clase. Pero, según avanzó la trama, me di cuenta de por qué me había enganchado así la serie: Primero, porque era brutal. Buenísima. Dura, Pero muy inteligente, y creíble. Y segundo, y esto es lo más importante, porque “Los Muertos Vivientes” no va de zombies. Repito para oídos difíciles: LOS MUERTOS VIVIENTES NO ES UN CÓMIC DE “ZOMBIES”. No es un cómic que narre la historia de como un grupo de gente intenta sobrevivir a los zombies. Cuenta la historia de como un grupo de gente intenta sobrevivir a otros grupos de gente, y a ellos mismos. Y, sobre todo, cuenta una aventura real por lo irreal, cuenta lo que pasaría si por cualquier causa apocalíptica o no, con zombies, o por cualquier otra amenaza, tuviéramos que aprender de nuevo todo eso que miles de años de evolución y civilización nos han robado, al menos en los países occidentales: Qué pasaría si tuviéramos que aprender a sobrevivir de nuevo. Lo bello de la atroz de la naturaleza. La humana, y la otra. Y todo esto se resume muy bien en las palabras de todas las contraportadas de todos los tomos de la serie, que siempre leo antes de abrir cada nuevo tomo, pensando seriamente en ellas, comprendiendo lo aletargados que estamos, gordos, lentos, torpes, y sabiendo que seriamos todos carnaza si nos viéramos empujados a la naturaleza primigenia:

“¿Cuantas horas al día pasas viendo la televisión?¿Cuándo fue la última vez que cualquiera de nosotros DE VERDAD hizo algo para conseguir lo que QUERÍA?¿Cuánto tiempo ha pasado desde que cualquiera de nosotros NECESITÓ algo de lo que quería?(…)El mundo del comercio y de las necesidades superfluas ha sido reemplazado por un mundo de supervivencia y responsabilidad. (…) La sociedad se ha desmoronado. SIN GOBIERNO. SIN SUPERMERCADOS. SIN CORREO. SIN TELEVISIÓN POR CABLE. EN UN MUNDO GOBERNADO POR LOS MUERTOS, POR FIN NOS VEMOS OBLIGADOS A EMPEZAR A VIVIR.”

Como digo, la trama no despunta por su originalidad. Comienza con nuestro protagonista Rick Grimes, policía de un municipio cercano a Atlanta que tras haber sido herido de gravedad en servicio despierta de un coma de unos meses para darse cuenta de que está sólo en un hospital abandonado (28 dias después?) , bueno, no exactamente abandonado si no invadido por una plaga de muertos vivientes (es curioso, si no recuerdo mal en todo el cómic no se llega a decir la palabra zombie ni siquiera en una sola ocasión), asi como el resto de su pequeña ciudad. Nuestro héroe, aturdido, desorientado, sin saber que ha pasado, y lógicamente acojonado decide marchar en busca de su familia. Y lo que sigue, asi a grosso modo es una aventura continua de supervicencia en un mundo postapocalíptico en el que los pocos humanos supervivientes se agrupan en pequeñas bandas, y donde reina la violencia como ley de supervivencia (Mad Max? El puño de la Estrella del Norte? Tantas otras películas con temática similar???)

Pero, como digo, no es en la trama, nada original, ni el escenario de los zombies, nada atrayente para mi, donde reside la grandeza de éste cómic. Lo que hace a “Los Muertos Vivientes” un cómic tan bueno no es el fondo, si no la forma. Esa crudeza, ese realismo que duele en el devenir de la historia, como logra Kirkman transmitir esa sensación de pesimismo, de “no future”, de que ésto es simplemente una huida hacia delante, sin salida posible, pese a los deseos de Rick. Es la brutalidad. Es lo duro de la historia, y no duro por sus escenas violentas, si no por lo doloroso que es todo. Y lo bién que lo ha plasmado Robert Kirkman, con la inestimable ayuda de los crudos y engañosamente sencillos dibujos en blanco y negro de Charlie Adlard. Este dibujo merece un aparte, porque si bien sin grandes concesiones ni espectáculo, el dibujo de Adlard complementa a la perfección la historia de Kirkman. Pese a que cuando entró a la serie (los 6 primeros números USA los dibujó de manera objetivamente mucho más logrados Tony Moore) parecía un descenso en la calidad con respecto a su predecesor, enseguida nos damos cuenta que el estilo simplista (que no sencillo) de Adlard , sin artificios que nos despisten, pero plasmando con crudeza la dureza de este nuevo mundo, es un estilo de dibujo que viene como anillo al dedo a la historia, y sin el cual ya no concebimos leer este cómic, por mucho Adam Hughes o Brian Hitch o cualquier otro monstruo de la ilustración que pudiera relevarlo.

Los Muertos Vivientes es un cómic crudo, duro, pesimista, triste, realista, inteligente, emocional, directo, que pese a la temática de zombies y de escenas muy brutales de necesidad, huye del gore facilón y del terror de casquería por norma (podemos encontrarnos capítulos enteros sin ver un zombie, olvidándonos de ellos por completo, porque la amenaza real siempre es otra.. aunque, ups, basta olvidarte de ellos para que uno mordiéndote el tobillo por sorpresa te recuerde que no puedes bajar la guardia). Es un cómic adulto, en todos los sentidos, y un cómic realmente necesario de leer, imprescindible si eres amante del noveno arte, te gusten o no las pelis de zombies, te guste o no la muy muy inferior serie de televisión.

LOS MUERTOS VIVIENTES

Lo mejor?: La dureza de la historia, pero con inteligencia, y con mucho realismo, sin personajes intocables. Sus giros. Su dibujo.

Lo peor?:  Algunos altibajos puntuales, las “calmas antes de las tormentas”, y, aunque todavía no se puede juzgar, la serie empieza a dar señales de estar agotada, y este es el momento de acabarla a lo grande y que quede en el olimpo de los cómics, o acabará alargándose innecesariamente para ser exprimida hasta que solo sea una caricatura de si misma, lastrando el veredicto final sobre algo que debería haber sido muy grande. Ah, y lo peor peor de la serie es que creo sinceramente que es la culpable de esta moda y renacimiento de libros, cómics, pelis, juguetes, series, juegos, y todo tipo de merchadising absurdo hasta lo inimaginable que tenga que ver con zombies. Horror!!!

Y AHORA, ANÁLISIS DEL ÚLTIMO TOMO SALIDO EN ESPAÑA, EL NÚMERO 20 “GUERRA SIN CUARTEL(parte 1)” OJO SPOILERS!!

Llevaba desde la muerte de Lori y la recién nacida en el final del arco argumental del “Gobernador”, aquel clímax increíble de una serie que había sido sencillamente brutal desde el número 1 hasta ese momento álgido, pensando que algo se había perdido, que ya no era lo mismo. La seguía comprando por inercia, y por curiosidad, claro, pero cada número me dejaba más vacío en esos tomos post época de la cárcel , incluso aburriéndome alguno (y eso en una serie que en todos los tomos anteriores era de chapeau era mucho más doloroso). No sabía a donde nos dirigía el camino ahora, e incluso lo que es peor, empezaba a no importarme… Hasta la aparición de Negan, ese nihilista sociópata que se come con patatas en carisma y brutalidad al mismísimo Gobernador. Al Gobernador al menos sabías por donde cogerle. A Negan nadie sabe nunca por donde va a salir, no creo que ni él mismo lo sepa.

Tras leer este último tomo y el anterior, el “Marchamos a la guerra”, he de reconocer que por primera vez en muuuuchos meses estoy de nuevo ansioso esperando el siguiente número. Kirkman tiene una gran oportunidad de dar un golpe sobre la mesa y transformar éste lento crescendo del nuevo arco argumental en otro gran clímax que lo “cambie todo para siempre”. O eso, o de cagarla y hacernos pensar que ya se ha acabado, que hemos llegado a lo máximo que se podía estirar esta historia sin que se estancara y nos aburriese con un más de lo mismo sin sentido. Espero, deseo, y creo que va a ser lo primero, y que nos dejará con la boca abierta, y cerrando el tomo unos segundos para decir en alto “no, no puede ser.. que cabrón!!”, como cuando Lori y el bebé murieron huyendo de la carcel, o, más recientemente, el primer número en el que aparece Negan en plan estrella reventándole los sesos a nuestro querido Glenn (delante de su esposa e hijastra) con su querido bate de baseball “Lucille”.

Pero, en cualquier caso, incluso si termina éste arco argumental con un tirabuzón con doble mortal que nos deje a todos pasmados, creo que sea por llegar a un momento cumbre, o sea porque demuestre que se ha quedado sin ideas, que el señor Robert Kirkman debería ir pensando en cerrar el círculo y terminar con esta historia, una gran historia, si, pero que para ser grande de verdad tiene que terminar cuando aun no esté agotada y así nos deje con esa agridulce sensación de que hemos asistido a algo realmente grande pero que por desgracia se ha acabado para siempre, en vez de dejarla morir lentamente alargándola sin sentido hasta que las ventas le hagan terminarla demasiado tarde sin pena ni gloria, como está pasando con por ejemplo Fábulas, otra serie que empezó genial, original y fresca, y que ahora mismo es solo una caricatura de lo que fue hasta “La gran guerra”.

Sea como sea, tras el ligéramente insípido tomo anterior, preparándo planes y maquinaciones, y aquella cagada de Rick por ansioso en su deseo de venganza con el antagonista, en éste tomo Kirkman ha logrado que me volviera a sentir como cuando leía su serie un año atrás, he estado todo el tomo en tensión, me he llevado varias sorpresas, lo he disfrutado, pese a algún agujero absurdo en el guión (¿Tienes a alguien tan peligroso como Negan al fin encerrado en su guarida rodeado de miles de zombies, y en vez de quedarte y mandar solo a unos cuantos a acabar con los grupos dispersos, os vais todos, para que os pille luego de nuevo desprevenidos? ¡Venga ya!) y sobre todo, lo mejor, de nuevo como hacía muchos números que no me ocurría, estoy con el mono, ansioso, y deseando leer ya el desenlace de este arco argumental, y quien sabe si de la serie…

Señor Kirkman, por favor, ¡no nos defraudes!

La sombra en la Esquina

•31 enero, 2014 • Dejar un comentario

Con el estruendo de la maquina intento silenciar tu voz aguda e insistente. Cada mechón que cae pretendo que sea un recuerdo que se va. Cada aguja en el pecho un momento especial.

Y miro a tu hermano, que no entiende nada, y yo no puedo hacerle comprender que su otra mitad ya no volverá, que la moneda perdió una cara, que cuando tenga frio nadie le arropará. Ya no tú distante, ella próxima, tú callado, ella habladora, tú tranquilo, ella inquieta, tú y ella, ya solo tú, tú, tú, tú…

Adios, pequeña. Te llamaron Mofletitos, se rieron de tu cara de tarántula, te llamaron traviesa, y eras la lider de una manada por siempre huérfana. Te llamaron, y viniste, y te quedaste anclada en mi corazón, para luego irte pronto, demasiado pronto.Luchaste por quedarte y seguir siendo la jefa de esta casa, luchaste como la guerrera que siempre fuiste, siempre plantando cara. Pero no pudo ser, ya lo sabíamos, y aún asi lo intentamos hasta el final.

Te llamaron de todo, pero tú siempre fuiste, eres y serás, simplemente Niña. Mi niña.

Te quiero, pequeñita, y espero que lo sepas. Donde quiera que estés.

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Respírame

•2 agosto, 2013 • 1 comentario

Tengo un nuevo (nueva) guardián en mi vida. Con grandes orejas para escuchar al demonio venir a mi porche. Tengo un nuevo (viejo) dolor en el corazón, un miedo que no me abandonará hasta que logre matarme. A pesar de mi nuevo (nueva) guardián. A pesar de los castillos construidos, de arena en la tempestad, castillos de un segundo, para la foto. Como la vida que se escapa.

Pasan los años y no comprendo mejor las cosas. Las respuestas a las antiguas preguntas nunca llegaron, o eran falsas. Pero el cartero me trae nuevas preguntas cada dia, me entrega los sobres con lágrimas en los ojos. Y me asusta no saber por qué llora. (Una nueva pregunta que nunca me atreveré a formular)

Cuánto sufrieron los aventureros en Creta.. caminando y caminando, sumando y avanzando, para encontrarse una y otra vez al principio. Y yo.. yo tengo miedo, escucho a la bestia en el corazón del laberinto, la escucho respirar… me escucho respirar. Estoy sentado, esperando nuevas víctimas. Porque me odio y solo haciéndoles sufrir puedo conseguir herirme a mi. Si no puedo escapar al menos nos divertiremos, verdad?

No se si estoy loco o demasiado cuerdo. Lanzo el collage de fotografías al aire para hacerte gracia, intento que aprendas algo de mi ignorancia, rezo porque mis errores te enseñen el camino y noto como se me vacían los intestinos al ritmo de cada martillazo en mi crucifixión (pero, es curioso, no me duelen los clavos oxidados).

Quiero volver a ver esa serie. Quiero volver a escuchar esa canción. Lo quiero todo, pero no hay tiempo de nada. Y me pregunto cuanta de mi historia será verdad. Me pregunto si es cierta mi infancia. Porque un hombre sin pasado es un hombre sin futuro. Porque no se si soy un sueño o soy real. Porque no logro recordar las putas caras.

Respírame. Respírame. Respírame. Respírame. Respírame.

Necesito que me sientas.

Necesito saber que soy real.

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