No se si es que los españoles tenemos cara de tontos, y por tanto el reflejo natural de los aprovechados (entiendase: políticos de toda clase y calaña, banqueros, empresarios, periodistas de uno u otro medio, realeza, y largo etcétera) es el de creerse que nos toman el pelo con las absurdeces que se inventan cada dos por tres para explicar tanto su perpetuación en el poder, como los robos (de dinero, intelecto, honor y amor propio) que nos hacen sin el más mínimo asomo de pudor o vergüenza, o si es que de verdad la mayoría de la gente de este país es gilipollas, y de ahí el lucro constante que tienen los cuatro listos de turno a costa de la idiotez general del respetable.
Más bién siempre me he inclinado a creer lo segundo. Pruebas para demostrar que somos un pueblo de imbeciles, muy a mi pesar, no me faltan: Desde ver como la gente aplaude a un torero como Ortega Cano, alegrándose de su salida del hospital, después de que éste hubiera MATADO a una persona conduciendo TOTALMENTE BORRACHO, a que la gente ni se inmute porque los políticos incluyan en sus listas electorales a compañeros de partido CON PROCESOS JUDICIALES ABIERTOS por apropiación indebida (vamos, por sisarnos el dinero público) y corrupción, y aún así se les vote (claro ejemplo Tomas Gómez, incluyedo como NÚMERO DOS de su lista a Trinidad Rollán, corrupta y ladrona ex-alcaldesa de Torrejón de Ardoz metida en varios procesos legales como acusada), pasando porque por vacíos legales y fallos en el sistema quede como “limpia” una deportista como Marta Domínguez, e incluso se le pida perdón por las molestias, cuando se le ENCONTRARON EN SU CASA centenares de teléfonos , anotaciones y contactos asociados a la famosa Operación Galgo (uno de los más vergonzantes episodios del dopaje patrio), pruebas de su amistad con el infame Doctor Eufemiano Fuentes, y encontrándose también en casa de la “deportista” montones de anabolizantes y otras sustancias prohibidas en el deporte profesional, además de recetas de los mismos, y nombres de compañeros a los que se los había suministrado. Cosa que empieza a parecerme normal en un país donde cada vez parece más que se tapa el doping como quien echa la mierda bajo la alfombra, y, eso si, claro, si es “uno de los nuestros” es imposible que se haya dopado, y todo es una trama conspirativa masónica de el extranjero, que nos tiene mucha envidia, como nos pasó con la derrota en Eurovisión de “Rosa de España”. En fin…
Entonces, analizando estos y muchos otros ejemplos de la estupided nacional tristemente extendida, o a sabiendas de que la mitad de la población son marujas y protomarujas enganchados a la mierda que escupe Telecinco en sus mil espacios del “corazón” promoviendo que sigamos siendo un país tercermundista y analfabeto, la respuesta a mi pregunta inicial solo puede ser que sí, que somos gilipollas, y nos merecemos que nos traten como a tales. Tenemos lo que nos merecemos. Pan y circo.
Pero es que da la casualidad de que yo ni me considero gilipollas, ni aguanto que me traten como a uno. Asi que me irrita sobremanera cuando me tratan como si lo fuera y me sueltan una nueva tonteria increible, como si de una innegable verdad se tratase. Y lo último que han intentado que me trague y me ha tocado las narices es lo siguiente:
Así, a simple vista, lo primero que puede pensar el incauto que se encuentra con este cartel por los pasillos del Metro de Madrid es lo siguiente: “Anda, joer, pues si que es barato nuestro Metro, que suerte tenemos. ¡Anda que no es caro por ahi fuera!”. Y lo triste es que el españolito medio es no solo ignorante por norma, si no peor aun, es una mente predispuesta a creerse cualquier cosa que le digan, sin pensarlo o cuestionarlo. Borregos deseando que les digan qué pensar, qué hacer, como vivir. Y ve éste cartel y se alegra de la suerte que tiene.
Pero claro, si eres de los pocos que escapan a ese borreguismo, te sube un ataque de mala leche viendo como se rien en tu cara. Tras esa bestial (sí, bestial, porque serán solo 50 céntimos, pero no deja de ser una subida del 50% del precio) subida del precio del billete sencillo hace unos pocos meses por los ladrones de siempre, que cuánto más nos tenemos que apretar el cinturón los que menos tenemos, más nos quieren robar los que menos lo necesitan, encima ahora vemos venir como en Enero nos van a subir un “porcentajillo de nada” más aún el billete de transporte. Y se creen que con estos carteles vamos a ver la “suerte” que tenemos de que nos cueste “tan poco” en España (ole, si es que somos los mejores!!) y vamos a aceptar de buen grado la nueva subida.
Pero es que lo que no te cuentan en esa bonita comparativa es lo siguiente:
1- Lo más importante de todo. Que todos esos paises tienen un nivel de vida (muy) superior al de Españistán, por tanto no puedes comparar su precio con el nuestro, si no su precio con sus salarios minimos, o medios, y luego el nuestro con nuestros salarios mínimos o medios, y entonces veremos el truco y el engaño, y la verguenza de como nos roban cada vez más:
Por ejemplo, en Francia el billete vale 1,70 euros en vez de nuestros idilicos 1,50. Vale. Pero el salario mínimo de Francia es de 1.309 euros por los 600 euros (de verdad que me dan ganas de llorar) de aquí. Es una cuenta sencilla hasta para el más tonto de los españolitos. A nosotros nos sale el billete de metro por el 0.0025% del salario, mientras a los franceses les sale por el 0.0012% del suyo. Luego a PROPORCIÓN estamos pagando más del DOBLE de lo que pagan en Francia por el mismo billete. Ahora podeis buscar por internet los salarios mínimos del resto de paises anunciados, hacer la cuenta dividiendo el precio del billete por el salario mínimo, y vereis las diferencias en TODOS con respecto a España (para ahorraros tener que buscar mucho: USA billete:1.83 ; salario mínimo -en la mayoría de los estados de USA imponen un mínimo mayor que el mínimo nacional- 982 euros / NORUEGA billete: 3.61; salario MÍNIMO 2.260 eurazos (ahora ya no nos parecen tan pardillos los Noruegos pagando 3 euros y pico de metro, eh?) )
En definitiva, que mirando los famosos precios “desorbitados” en el resto de los paises que alegremente nos enseña Metro de Madrid, pero en proporción a los salarios de dichos paises, se nos congela en seco la carcajada por ser los más afortunados del mundo con nuestros precios, para echarnos a llorar al darnos cuenta que somos los que más pagamos de todos. Y encima lo hacemos dándo las gracias. Eso es lo triste.
2- Puestos a engañar con los precios de los billetes de metro pero sin compararlos en proporción con sus salarios, yo puedo hacer un nuevo cartel con los precios de ciudades como Praga (1.20 euros), Budapest (1.05 euros), Moscú (50 céntimos!) o Bucarest (60 céntimos 2 viajes!!), entre muchísimos otros países con el Metro más barato que en Madrid. Ah, claro, eso no interesa ponerlo, claro.
Y 3- Para más inri, es que por ese precio que hemos visto que en proporción es menor que aqui en Madrid (al contrario de lo que nos quiere hacer creer el cartelito de marras) , además es que en otros paises ofrecen por el precio del billete muchos más servicios que aquí, donde simplemente nos da derecho a un único trayecto de ida en el Metro o en el autobús. Por ejemplo, en Berlín por el precio del billete puedes durante dos horas y media usar cualquier metro, autobús o tren, tantas veces como quieras todos los que necesites de los tres. Y eso sin contar que para estudiantes es gratis, o que Sabados y Domingos a partir de una hora con un billete de metro pueden viajar dos personas, o que si eres becario tienes 50% de descuento… y asi unas cuantas ventajas, solo en Berlín, que no las hay aqui en España. Y eso sin mirar el resto de paises.
Asi que , queridos y queridas conciudadanos, esa es la triste realidad. Que en Madrid nuestro metro es en proporción uno de los más caros del mundo, y uno de los que menos servicios dan, además. Y encima se rien en nuestra cara.
Pero no importa. El españolito medio seguirá creyéndose que somos los mejores, y fardará, sonriendo y sacando pecho, de lo barato que es aqui el transporte a pesar de las subidas que vienen, y creyendose a pies juntillas toda la bazofia y las mentiras propagandísticas de (por ejemplo) Telemadrid.
“¡Oiga, Almarrota, no sea usted tan quejica! ¿Qué más da que politicos, periodistas del sistema, banqueros, empresarios, nobleza, y demás ladrones sigan riendose de usted y estafándole cada vez más descarada e impunemente? ¡Si somos los campeones del mundo! ¡¡Somos los mejores!!”
Pués eso: Pan y Circo.














